Como se indica en la parte 1 de este subtema, Jesucristo utilizó el capital humano y la plataforma ministerial exitosa de su primo Juan el Bautista para iniciar la integración de su equipo de trabajo. Los primeros seguidores de Jesús fueron discípulos del Bautista, con lo que el Maestro supo capitalizar el entrenamiento que Juan estaba dando a estos.
De modo que el perfil de los primeros discípulos de Jesús incluía ser judío y tener preparación previa en el movimiento reformador espiritual de Juan el Bautista. Asi tendrían el conocimiento escritural suficiente para comprender el proyecto mesiánico, y además estarían experimentando un intenso despertar espiritual. Jesucristo sabía lo que hacía al reclutar seguidores.
Pero también, otros componentes del perfil que un seguidor de Jesús necesariamente debería poseer, se pueden observar al analizar a los discípulos de Jesús.
Un componente vital es la nula educación formal de los discípulos. Estos no pertenecía al sumo sacerdocio, vaya ni siquiera a la tribu de Leví. En otra palabras, no tenían las credenciales académicas ni de autoridad sacerdotal, para dirigir una organización religiosa. Esto no significa que fueran ignorantes en cuanto a su fe. Significa mas bien, que no tuvieron educación formal, y por tanto reconocida por las instituciones religiosas oficiales. No eran sin embargo, reitero, ignorantes, puesto que todo judío era perfectamente instruido en Las Escrituras y en las tradiciones de su pueblo. En resumen, el perfil de un seguidor de Jesucristo indicaba tener conocimento sin acreditación del sumo sacerdocio de la fe israelita. Esto implica que no debería ser de la tribu de Leví, y mucho menos de la clase sacerdotal.
La pregunta es: Porqué Jesucristo exigió este perfil? En primera instancia porque su movimiento religioso chocaría frontalmente contra el Sanedrín, que era el consejo directivo de las instituciones religiosas formales de los judíos. El sumo sacerdocio ni aceptaría, ni sería conveniente que se integrara a Jesús. Además, la formalidad religiosa de los cuerpos religiosos tradicionales, habían apagado el fuego espiritual del pueblo de Dios. Era pues, tarea mas difícil enderezar un árbol que ha crecido torcido, que guiar el crecimiento de uno nuevo.
Otro componente importante ( y prácticamente imprescindible, puesto que solo uno no lo cumplió) del perfil requerido para ser discípulo del Nazareno, era ser galileo. Galilea era la provincia norteña habitada por gente liberal, en contraste con la conservadora de Judea. Es evidente que los habitantes de la provincia de Judea vivían regulados estrictamente por el Templo de Jerusalén. En cambio, los galileos por vivir lejos del Templo, eran de mente mas abierta a otras corrientes de pensamiento.Luego, que la gente de Galilea fuera mas receptiva y moldeable a un mensaje nuevo, fue obviamente notado por Jesucristo. Tendría mayor dificultad en transformar a las mentes cerradas de Judea, que a los liberales galileos. De aquí que el Maestro no lo pensó dos veces: formó su equipo de trabajo de gente de la provincia de Galilea. De nuevo, El fue certero y pragmático en la selección de sus discípulos.
Otro componente igual de vital fue que sus primeros seguidores ya se conocían entre ellos. Esto permitió una integración mas rápida del equipo. No tuvieron que perder el tiempo en conocerse, en ajustarse, en elaborar esquemas de personalidad y capacidad de ejecución de sus compañeros. Ya se conocían, eran compañeros de correrías, de trabajos, de desvelos. Cococían sus famillias, sus valores, sus competencias. Esto ahorró innumerable tiempo, energías, y entrenamiento a Jesucristo. Otra vez, El fue absolutamente pragmático y certero.
Pero, que tenían de común sus primeros discípulos? Todos eran galileos, como ya se señaló. También todos era de la misma ciudad, de Betsaida, centro pesquero y comercial ubicada junto al Mar de Galilea. Todos eran pescadores, e incluso eran socios y dueños de la misma cooperativa pesquera. Los años de compartir los éxitos y fracasos de tan duro trabajo los había unido.
Para decirlo en forma sencilla, como le gusta al Maestro: El no solo capitalizó el extraordinario trabajo del Bautista (en cuanto a la temprana formación espiritual de sus primeros discípulos), sino que también aprovechó el magnífico trabajo hecho por la cooperativa pesquera que sus discípulos habían formado a través de años duros de labor, en cuanto a su formación como personas que trabajan en equipo en forma exitosa. Lo repito: El Maestro siempre fue certero y pragmático en la integración de su equipo de trabajo. Aprovechó al máximo el trabajo precedente, plenamente consciente que solo tenía tres y medio años para llevar a cabo su proyecto. Siempre optimizó actividades, procesos, tareas.
Jesús es admirable en cuanto a pragmatismo. Luego abundaremos con este apasionante tema.