En los evangelios se narra la vida de un hombre de clase mundial: Jesucristo de Nazareth. El vivió al máximo, desarrollando todo su potencial y transformando con su vida y sus obras el entorno en que vivió. Y aun más: todavía sigue cambiando nuestro mundo, liderando el cambio. Jesús, por medio de un conocimiento profundo de los tiempos que le tocaron vivir, asi como también de un carácter de excelencia y de una visión perfectamente clara de lo que quería lograr, operó un cambio radical en la sociedad. El mundo ya nunca fue el mismo después de la intervención benéfica del Nazareno.
Jesucristo es de clase mundial. Y para ser de clase mundial se requiere obligadamente dar RESULTADOS. Si, los resultados distinguen a la gente de clase mundial. Hay otros indicadores de la gente de clase mundial, pero este es primordial importancia. En los subsecuentes aportes iré analizando los demás. Pero en este ahondaré en los resultados.
Jesucristo tuvo resultados muy altos en el desempeño de su trabajo. El mismo declaró que no perdió a ninguno de sus discípulos, excepto Judas para cumplir la profecía de que sería traicionado. Es decir. tuvo 100% de resultados. Durante sus giras por Israel sanó a todos los enfermos, echó todos los demonios, cumplió sus objetivos de campaña. Las multitudes lo seguían porque era confiable. Todos sabían que El ofrecía resultados.
Jesús mismo les dijo a la gente que las obras que hacía eran evidencia suficiente de su deidad. En otras palabras, El colocó el desempeño de su trabajo como medida de sus pretensiones. Los resultados dirían si era o no Hijo de Dios. No veo aquí nada de religioso o místico. El no dijo crean en mi porque soy santo o buena persona. No, El colocó el fruto de su trabajo ( los RESULTADOS) como condición para que la gente creyera en el. Si no había resultados, entonces no sería el Hijo de Dios. Si había resultados, entonces si lo era. Asi de sencillo. El no recurrió a misterios, el se basó en los frutos.
Incluso El señaló que “el que no lleva fruto será cortado”, asi como el pámpano si no lleva fruto es cortado de la vid. También indicó en la famosa parábola Del Sembrador, que la semilla que cae en buena tierra da fruto a “30,60, y 100%”. Aquí se revela un crecimiento gradual del fruto. Y remata diciendo que “en esto conocerán que sois mis discípulos, en que llevéis mucho fruto”, con lo que sentencia que los resultados son los que indicarán quienes son realmente sus seguidores. De modo que no son los golpes de pecho, ni la religiosidad los que distinguen a los seguidore de Jesús. No, mil veces no. Son los resultados los que los distinguen.
Señala también el Nazareno que nos ha entregado talentos y minas para trabajar. Y es necesario que produzcamos porque si no nos las quitará y las dará a personas que si las hagan producir. De nuevo, los resultados son el requisito para ser discípulo de Jesús. Los resultados son el primer indicador de la gente de clase mundial.
Ser gente de clase mundial como Jesucristo, requiere dar resultados. Ser productivo, dar fruto, es el indicador primordial de la gente de clase mundial. Quieres estar a la vanguardia, liderar el cambio, modelar el rumbo del mundo?? Da resultados en el ejercicio de tu trabajo o profesión. Se como Jesucristo.